Los exosomas son vesículas que nuestras propias células utilizan para comunicarse entre sí. Gracias a los avances en laboratorio, hoy es posible aislarlos y prepararlos específicamente para su aplicación en medicina estética, potenciando la regeneración de la piel de forma natural y segura.
¿Cómo funcionan?
Cuando aplicamos exosomas en la piel, mejoramos la comunicación intercelular, estimulando los procesos regenerativos propios del organismo. Esto se traduce en beneficios visibles como:
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Mayor luminosidad y uniformidad de la piel.
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Cierre de poros y mejora de la textura.
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Reducción de manchas y marcas de acné.
¿Cómo se aplican los exosomas?
El procedimiento se realiza mediante micropunción, también conocida como Dermapen, que permite que los exosomas penetren eficazmente en la piel. Antes del tratamiento, se aplica una pequeña cantidad de crema anestésica para minimizar cualquier molestia.
Actualmente, los exosomas no se pueden aplicar mediante mesoterapia, es decir, no se administran mediante inyecciones directas.
Protocolo recomendado
El tratamiento estándar consiste en 3 sesiones iniciales, separadas por 2-3 semanas. Una vez completado este ciclo, se recomienda una sesión de mantenimiento una vez al año o cada 6 meses, dependiendo de las necesidades y características de cada piel.
¿Por qué elegir exosomas?
Este tratamiento es ideal para quienes buscan una piel más luminosa, uniforme y rejuvenecida sin recurrir a procedimientos invasivos. Al potenciar los mecanismos naturales de regeneración de la piel, los exosomas representan una de las técnicas más avanzadas en medicina estética actual.